Para los que dicen que hablar del proceso es reabrir una herida
La herida que hicieron, no solo a la sociedad sino a la democracia y a las instituciones, los ideólogos y todos los participantes del nefasto Proceso de Reorganización (?) Nacional, no necesita reabrirse. Está abierta y sangrando… 30 años después el silencio y el “perdón” solo ignoraron una persecución ideológica que seguia forjándose dentro de la clase militar.
No hay mañana sin ayer, y siempre que se quiso “dejar atras” sin cuestionar el capítulo más negro de la historia Argentina, siempre que se legalizó una obediencia debida al delito, siempre que se indultó, siempre que se limitó lo que se podía juzgar; se alimentó directamente el sentido de impunidad de las Fuerzas Armadas y su ánimo de fagocitación de todos los que piensan distinto.
Se descubrió hace unos días una red de inteligencia militar (especialmente de la Marina) que llevaba un cuidadoso registro de personas y funcionarios relacionados a la defensa de los Derechos Humanos, entre otras cosas. Esto causó la separación de dos altos funcionarios de la Marina, pero también alimentó la llama que nos dice que no hay que callar, que hay que seguir, que hay que buscar la verdad y contarla, que hay que separarlos a todos y cada uno de ellos del poder y de las instituciones militares, que hay que denunciarlos, escracharlos y condenarlos social y judicialmente.
Entre las personas que figuraban en esos informes estaba el Presidente de la Nación y la Ministro de Defensa, piqueteros, estudiantes, defensores de los Derechos de los Indigenas, participantes de organizaciones de Derechos Humanos y mucha gente más que fue invadida, seguida, fotografiada, reportada, perseguida, calificada y tildada; aunque existe un Ley que expresamente lo prohibe.
LOS CRIMENES DE LESA HUMANIDAD SON IMPRESCRIPTIBLES
NI OLVIDO NI PERDÓN
Segumiento del tema en clarin:
“…en la base chubutense había informes sobre la trayectoria política de la ministra de Defensa, Nilda Garré, y datos sobre el pasado del ex viceministro de Defensa Jaime Garreta, cuya ficha menciona incluso antecedentes sobre una detención en 1966, durante una manifestación.”
“..también había información sobre dirigentes políticos, funcionarios del gobierno de Chubut, gremios, movimientos sociales y de derechos humanos, y periodistas locales (con precisiones de sus “tendencias ideológicas”), además de fotos de marchas sociales, de funcionarios entrando y saliendo de reuniones con organismos de derechos humanos e incluso de reuniones que el propio Néstor Kirchner mantuvo el año pasado con familiares de las víctimas de la masacre de Trelew.”
“En el Gobierno sospechan de una línea entre los mandos medios que iría más allá de Inteliegncia, desde donde habrían salido las instrucciones. “A lo mejor es igual en todas las bases…”, dicen.”
El seguimiento más fino desde la dictadura
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